Gobierno salvadoreño enfrenta una grave crisis financiera.


El gobierno salvadoreño enfrenta una grave crisis financiera debido a múltiples factores que están agotando sus recursos económicos:

Deuda pública insostenible

La deuda pública de El Salvador ha alcanzado niveles alarmantes. Según datos recientes, la deuda del sector público no financiero asciende a $10,454.6 millones, representando el 56.8% del PIB. Si se incluyen los compromisos del sistema de pensiones e instituciones financieras gubernamentales, la deuda total supera los $32,053 millones, llegando al 89% del PIB. Esta carga financiera limita severamente la capacidad del gobierno para invertir en desarrollo y servicios públicos.

Estancamiento económico

La economía salvadoreña muestra signos de desaceleración. Aunque se proyecta un crecimiento entre 2.7% y 2.9% para 2024, se observó una expansión de solo 1.6% en el tercer trimestre de 2024. Esta falta de dinamismo económico reduce los ingresos fiscales del gobierno.

Dependencia de remesas

El Salvador sigue siendo altamente dependiente de las remesas enviadas por salvadoreños en el extranjero, las cuales representan más del 20% del PIB. Esta dependencia perpetúa una economía frágil y subordinada, limitando el desarrollo de sectores productivos internos.

Gastos en seguridad no transparentes

El gobierno ha aumentado significativamente el gasto en seguridad, incluyendo la construcción de una megacárcel y la compra de armamento. Sin embargo, estos gastos han sido declarados bajo reserva, lo que genera dudas sobre su magnitud y sostenibilidad.

Recortes presupuestarios en sectores clave

Para 2025, se prevén recortes significativos en áreas fundamentales:

  • El Ministerio de Salud sufrirá un recorte de $155.4 millones, quedando con un presupuesto de $1,170.4 millones.
  • El Ministerio de Educación verá reducido su financiamiento en $108 millones, con un presupuesto final de $1,535.8 millones.

Estos recortes afectarán la calidad de los servicios públicos y podrían exacerbar las desigualdades sociales.

Políticas económicas cuestionables

La adopción del bitcoin como moneda de curso legal no ha tenido el impacto económico esperado, siendo su uso principalmente anecdótico. Además, medidas como la exoneración de impuestos a proyectos de edificios de gran altura han sido criticadas por no responder a las necesidades prioritarias de la población.

Falta de inversión extranjera

La incertidumbre sobre la estabilidad financiera del país ha frenado la inversión extranjera directa. El Departamento de Estado de EE.UU. ha señalado que “la deuda pública está en un camino insostenible y crea incertidumbre sobre la capacidad de El Salvador para cumplir con sus compromisos futuros”.

En conclusión, la combinación de una deuda pública insostenible, estancamiento económico, dependencia de remesas, gastos no transparentes en seguridad, recortes en sectores clave y políticas económicas cuestionables está llevando al gobierno salvadoreño a una situación financiera cada vez más precaria. Sin reformas estructurales y un plan económico coherente, el país corre el riesgo de enfrentar una crisis fiscal aún más profunda en los próximos años.