
Bukele quiebra otra compañía.
El hospital veterinario Chivo Pets, una iniciativa del gobierno de El Salvador, se encuentra en el centro de una controversia financiera que ha sacado a la luz serias preocupaciones sobre su viabilidad y manejo de fondos públicos.
Quiebra y opacidad financiera
Según los estados financieros publicados recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la empresa Chivo Wallet, responsable de la administración de Chivo Pets, está en quiebra. Los documentos revelan que Chivo Wallet presenta deudas por $6.79 millones superiores a la suma de todos sus activos, administrando unos $238.62 millones, pero con compromisos totales de $245.41 millones.
El economista Rafael Lemus explica que esta situación se traduce en una bancarrota de la empresa, dejando dos posibles escenarios: un rescate por parte de los accionistas o la liquidación de la compañía.

Financiamiento y presupuesto cuestionados
A pesar de la aparente crisis financiera, el proyecto de presupuesto general de El Salvador para el año 2025 asigna $10 millones a Chivo Pets, una cantidad que supera el presupuesto de 16 de los 31 hospitales de la red pública del país3. Esta asignación, que aparece como parte del presupuesto del Instituto de Bienestar Animal (IBA), ha generado controversia y cuestionamientos sobre la priorización de recursos públicos.
Origen de los fondos y falta de transparencia
Contrariamente a las afirmaciones iniciales del gobierno de que Chivo Pets se financió con “ganancias de Bitcoin”, una investigación reveló que los fondos provenían en realidad de un préstamo externo manejado por el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL)3. Esta discrepancia ha aumentado las preocupaciones sobre la transparencia en el manejo de los fondos públicos.
Impacto y reacciones
La situación ha provocado reacciones de diversos sectores. Ruth López, jefa de la unidad de anticorrupción y justicia en Cristosal, ha señalado la insuficiencia de la información financiera disponible y la necesidad de una auditoría especial, que hasta ahora no se ha realizado.
Conclusión
El caso de Chivo Pets pone de manifiesto la necesidad de una mayor transparencia y rendición de cuentas en el manejo de proyectos gubernamentales en El Salvador. La aparente quiebra de la entidad responsable, combinada con la continua asignación de fondos sustanciales, plantea serias preguntas sobre la gestión financiera y la priorización de recursos públicos en el país.